domingo, 5 de agosto de 2018

Poesía ambulante



Llegas, genio de la furgoneta,
a llenar el vacío de las calles,
con actitud optimista y risueña,
a colmar la mañana con el libre albedrío
del gentío atraído, del rocío desertado.

Y con vivaz ajetreo:
hierros, pinzas, ganchos,
toldos, manteles, carteles,
va armándose en torno a ti
un escenario caza-clientes.
que van mordiendo el anzuelo
de el vocinglero y humorístico comerciante.

Veloces las palomas repiquetean las migajas,
de los ilustres bocatas que al estómago predispone
la contienda de erigir el tinglado....
mientras el Sol traspone
por las cumbres altas de la mañana.

Hay quien pregona sus paños baratos,
hay quien vende a destajo
hay quien mira sin trato
y todos aguantan de cuajo
hasta la semana que viene.

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