viernes, 2 de marzo de 2018

Diletante

Saquear los prejuicios propios, las limitaciones, las finalidades y los producto. Remover contrariamente las disposiciones, los protocolos, los preámbulos, las legislaciones.
Sacudir los juicios razonables, los motivos plausibles, la alternativa abierta y reproducida.
Abrir en canal la cubierta del barco, reponer la anarquía de las vísceras y acuchillar el yo que anestesia la catarsis de mi mismo.
Ahora los perros en la lejanía emiten aullidos desgarradores, el drama de la sangre pernocta en la iniciada noche.
Esquivar el amasijo de sobre-información que hastía el sano espontáneo sentimiento que se cría construyendo a la sombra de la rutina, sin dar demasiado la cara, pero proponiendo nuevas vías, por donde acudir al respiro.
Despedazar el uniforme de habitante conforme y agarrar los pechos de la vida, eligiendo los senderos de lo sublime, y la escalera hacia un edén de nirvana y orgasmo.
Emplear el minuto en flexibilizar, compatibilizar, la auto-oxigenación contra el engorroso ejercicio de lo impositivo, de lo comprometido, de lo acordado.
Desvanecerse por doquier, igual que los ríos desbordados, que desconocen acotaciones y vetos, hasta besar el mar. La Mar....
Y así, extraer un retrato perfectamente imperfecto, de las vivencias, de lo que forma parte del juego, de lo que obviamente estuvo desde un principio y de lo que nunca estuvo ni estará.
Ahora sólo quiero volar..
Ahora...vivir a mi aire.

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