Le gusta que no la deje derretirse
en esa austera soledad de gata barata
aplastada como calcomanía de pastelito envuelto.
Le gusta que la recoja
que la descoyunte al asirla
que la despierte e incomode.
Porque aunque parezca indiferente
quiere la atención, el esmero y el detalle.
"Ni dinero ni caudales
sino que a verme vinieras
de tu propia voluntad"
Así cantaba Carmen Linares por soleá...,
lo que en silencio acostumbraba
a decirme mi felina, gata,
que se desplaza callando a mi lado
y espera que rellene los espacios vacios.,
los renglones cuadrificados,
es una espera sin retorno...
un espera que en su final no es más
que a mi lado estar.
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